viernes, 11 de marzo de 2016

Tequila y Tlaquepaque

JALISCO
CANCIÓN Y ALMA DE MÉXICO


Noches de Parián. tequila, mariachi y una ahogada



Sentir identidad es maravilloso, para conocer y admirar otras latitudes, tradiciones y contextos primero debes sentirte orgulloso de los propios y cargarlos en tu maleta con pasión, al cabo esos no pesan, al contrario, vuelven más liviano el trayecto.


Museo del tequila

Mi pasado está en Guadalajara en el bello estado de Jalisco, México. Colonial y moderna, cuna de los más representativos íconos de la cultura mexicana a nivel internacional, el mariachi, el tequila, el sombrero de charro. Cada pueblo y locación cercana a la capital del estado es maravillosa y lleva consigo misma un espíritu y una esencia que te recorre el cuerpo. Como me recordó hace un par de meses un amigo mío, cada parada del viaje es una canción, y me gustaría compartir este cancionero, paso a paso, por ello esta semana te invito a conocer:


Tequila

Mural en honor a Mayáhuel, Palacio Municipal de Tequila


Pueblo mágico, un verdadero oasis a los sentidos, su paisaje agavero, patrimonio de la humanidad y sus tradiciones e industria lo hacen un lugar imperdible en tus viajes. Esta es mi crónica de un recorrido que me enseñó a beber tequila como Dios manda y a comprender que no todos los viajes los disfrutas completamente si estás sobrio “en tus 5 sentidos”.


Parroquia de Santiago Apóstol


Iniciando la fiesta: 
Pasear por sus calles empedradas cerca de la parroquia de Santiago Apóstol y hacer una pequeña escala en el Palacio Municipal donde se pone en evidencia el orgullo que sienten de su tradición prehispánica por medio de un hermoso mural en honor a Mayáhuel la diosa del agave. Tu aperitivo bien puede ser un jarrito de tequila, preparado con limón, naranja, toronja, sal, hielo y una cañita de tequila blanco.


Tequila, Jalisco


Barril decorado con chaquira.
Olor a destilado y  fermentación, muy agradable al olfato, todas las calles huelen a eso, cerca de las destilerías el aroma es fuerte, hipnóticamente intoxicante, dudo que hasta al más abstemio no se le antoje a estas alturas un tequila. Ya entrada la mañana y justo a espaldas del Palacio Municipal encontramos el Museo del tequila. Pensé que era una parada innecesaria y la verdad estaba engañado. Conocer la historia de esta industria, del pueblo mismo y sorprenderte con el arte que surge del amor al tequila es fantástico. Cuadros, canciones, cristal y decorado formando caprichosas botellas de diseños incomparables. Fue sin dudas el mejor prólogo para lo que seguía.


Museo del tequila. Muestra de botellas, algunas verdaderas obras de arte


la Jima del agave
La verbena: 
Y fuimos a parar a Casa Cuervo, La Destilería La Rojeña, la más famosa de las fábricas tequileras que carga a cuestas más de 200 años de historia. Vimos el proceso de principio a fin.



A los trabajadores con sus jimas cortando las pencas y extrayendo la “piña” del agave que luego pasa a hornos enormes para iniciar el proceso de cocción. Probar la piña cocida, dulce como miel, sabrosa de a de veras y luego ver como la exprimen para separar los azúcares de la fibra. Los fermentan, los destilan y en cada proceso te dan una muestra del producto, primero le haces caras, luego de un rato ya no. Algunos turistas dicen “es que ya sabe cada vez más suavecito porque ya lo dan destilado al último” pero la realidad es que en medio de la celebración que representa estar ahí, entre trago y trago cada vez te embriagas más y de a poquito ni lo sientes.




El último tramo del recorrido es el mejor, experimentas un cata de tequilas, blanco, reposado, añejo y te enseñan a saborearlo, su maridaje, su cuerpo y aromas. Como los más deliciosos licores del mundo el tequila tiene una altísima complejidad y después de esta experiencia lo disfrutas y respetas aún más que antes. Al final te llevan a los sótanos donde se encuentra la reserva de la familia y degustas un tequila extra añejo prodigioso, exquisito. Un tanto dulce y suave con el paladar, solo podría compararlo, en mi poca experiencia,  con un cognac robusto y fuerte. Al acabar la experiencia de José Cuervo ya traíamos 7 tequilas encima y por alguna razón las empedradas calles se veían más inclinadas que de costumbre.
Blanco, reposado o añejo. El tequila se degusta y cata de la misma manera que las mejores bebidas del mundo... PORQUE ES UNA DE LAS MEJORES BEBIDAS DEL MUNDO
Yo, aparentando que se lo que estoy haciendo


El after: decidimos comer en el mercadito del pueblo a espaldas de la parroquia y obvio para bajar el efecto del destilado de agave tequilana weber nos echamos una torta ahogada con caldo de birria que solo puedo describir como una ambrosía de los dioses nahuas. Ya tarde recorrimos la avenida principal donde pululan establecimientos de artesanías y tequilas de excelente y dudosa procedencia por igual. Nos echamos otros dos para no hacerle el desaire a un comerciante. Terminado el tour nos regresamos a Guadalajara y decidimos terminar el día en el centro de Tlaquepaque, para mí el lugar más mexicano del universo conocido. 


Entrada a El Parian en Tlaquepaque , monumento dedicado a la tradición del mariachi



Tlaquepaque


Sus portales albergan en el interior a “El Parián” un grupo de restaurantes típicos llenos jardines, adornos regionales como si se encontraran perpetuamente en fiesta patronal y un quiosco que durante el fin de semana se engalana durante varias horas con música de mariachi, una última cazuelita de tequila y a recorrer las calles de este típico pueblo abarrotado de 4 cosas nomás: bares, artesanías, edificios coloniales y muchas tapatías hermosas (con todo respeto)  de ojazos enormes y coloridos.


Museo del Tequila


Por eso digo que Jalisco es el alma de México, he recorrido paisajes impresionantes en mi país pero nada se compara al ambiente de Guadalajara, hecho por su gente, su tradición y su orgullo mexicano.


Nos leemos en quince días, ¡Buen viaje! y recuerden que el mundo no basta








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