martes, 3 de noviembre de 2015

Pátzcuaro

PÁTZCUARO
CULTO A LA MUERTE ENTRE EL RUIDO DE LOS VIVOS Y EL RESPETUOSO SILENCIO


Eran las 00:30 hrs. del lunes 2 de noviembre, en medio de una fila que parecía interminable mis acompañantes y yo intentábamos darnos ánimos pensando que la espera no sería muy fastidiosa, llevábamos ya casi 2 horas aguardando y para pasar el rato empezamos a ver el cielo para identificar constelaciones. Ni una nube, ni un poco de contaminación, contrario al cielo de Pátzcuaro donde en medio de la celebración, el océano de gente y el olor a pólvora quemada una extensa banda de humo quedó como resquicio de los maravillosos y gigantescos fuegos artificiales que iluminaron el pueblo. 



Acá todo es misterio, cierto, los turistas que se reúnen por centenares ríen y beben, pero nada le resta esa aura fúnebre al lago de Pátzcuaro, el frío, oscuridad abismal, la bruma por encima del agua. Y por fin llegó la embarcación que nos llevaría a Janitzio. Estábamos cansados, pero nadie dudo un instante en permanecer ahí, sólo puedes vivir esa experiencia una vez al año, así que rendirse jamás.



 Sería injusto de mi parte intentar narrar la experiencia de visitar en pleno 2 de noviembre Pátzcuaro y Janitzio queriendo reflejar su belleza con unas simples fotos. Debes ir para comprenderlo y sobre todo para sentirlo. Al llegar a Janitzio percibes un ambiente diverso, todo se mueve, todo tiene vida, incluso el panteón. Todas las calles suben y todas llevan a un sitio: el mirador,  desde el cual José María Morelos, el siervo de la Nación, mantiene en lo alto su puño en señal de victoria. 


No hay un orden exacto de las cosas, es el reino de la magia. De pronto puedes caminar y sin darte cuenta estar en el techo de una casa, miras el lago repleto de luces y te olvidas por completo del cielo, entras al cementerio y parece que el lugar está más lleno de vida que el resto de las casas. Todos es nostalgia, velas y color naranja. Por miles las flores de cempasúchil crean caminos y embellecen las tumbas, las señoras se sientan junto a la fría loza y la oxidada cruz que indica donde se halla su difuntito y esperan, toda la noche si es necesario a que aquél les visite. 




El contraste lo da el turismo, vamos a conocer esa tradición y en el proceso la modificamos, se que los habitantes de Janitzio deben sentirse orgullosos de que su cultura se nombre en todo el mundo, pero mientras ellos velan en silencio, las multitudes invaden su camposanto con risas y asombro y no pude evitar sentirme como un invasor irreverente.



Cerca de las 6 de la mañana regresamos en otra lancha desde aquel lugar de ensueño, con el cuerpo cansado pero el alma satisfecha, pues por primera vez estuvimos, sin lugar a dudas, en el momento y lugar exactos donde la muerte viene a convivir con la vida. Y de alguna manera comprendes que Pátzcuaro es el lugar ideal para comprender el significado de muchas cosas Janitzio no puede evitarse si viajas a Michoacán, es el complemento perfecto de una escapada de fin de semana que bien puedes iniciar en la bellísima Morelia bebiendo mezcal con gajos de naranja y culminar en Pátzcuaro comiendo Corundas.



Y para despedirme me gustaría obsequiarles una calavera que acabo de improvisar, hasta el siguiente trayecto y buen viaje:

Y pensar que la muerte aguarda
a locales y turistas
de aquel que visita Janitzio
y disfruta hermosas vistas

Yo dialogué con la parca
porque ella es mi madrina
a la isla llegué en barca
a admirar a la catrina

Mira- me dijo alegrada
-como todos me veneran
con comida y cempasúchil 
a mi llegada esperan-

Los vivos como los amores
mueren hoy otros mañana
unos son suaves licores
otros mezcal y jarana

Yo eso ya lo aprendí
por eso visité el panteón
a mis muertos ya despedí
a mis vivos doy corazón 



No hay comentarios:

Publicar un comentario